Exposición

Carta de presentación

Setenta y cinco años después: Escher regresa a Granada

En la mañana del 17 de octubre de 1922, un joven M. C. Escher abordaba un tren local de Toledo a Granada, en un viaje que para aquel entonces duraba más de veinticuatro horas. En Granada, visitó la Alhambra y, a pesar de no llegar con grandes expectativas, resultó gratamente sorprendido. Se sintió maravillado por su prolija y rica decoración, los bajorrelieves en estuco y la hermosa grandiosidad del conjunto.

Pasaron catorce años antes de que volviera a Granada y visitara otra vez la Alhambra, esta vez con su esposa, Jetta. Han transcurrido setenta y cinco años desde que ambos llegaron, un 22 de mayo de 1936, a lo que, al parecer, era la única pasión de Escher en Granada: los coloridos azulejos de la Alhambra. Su interés por los mosaicos y ornamentos árabes ya había surgido en sus primeros viajes por España e Italia, pero era como si todas sus memorias de los mosaicos que había visto culminaran en Granada. El 23 de mayo escribió:

Esta tarde fuimos a la Alhambra, esa noble y maravillosa obra de arte que tanto disfrutamos. Durante la tarde, volvimos para copiar los diseños de las mayólicas. ¡Qué contraste entre esos excelsos, patriarcales y apacibles palacios en las alturas, y la sucia y descuidada ciudad a nuestros pies!.

Aunque la obra de Escher anterior a 1936 había sido mayormente realista, el encaje de figuras congruentes cuyas formas evocan en el observador la idea de un objeto o de una criatura viva lo fascinó cada vez más después de sus dos visitas a la Alhambra. Desde entonces dedicó mucho tiempo a experimentar con formas de animales.

La Alhambra desempeñó un papel fundamental en los últimos trabajos de Escher, como atestiguan sus propios escritos acerca de sus grabados después de 1936:

[…] en vista a comunicar una determinada línea de pensamiento. Las ideas básicas de mis diseños con frecuencia reflejan mi propia sorpresa y fascinación por las leyes de la naturaleza, que se manifiestan en el mundo a nuestro alrededor.

Quien se maravilla descubre que este acto es maravilloso en sí mismo. Al contemplar de cerca los enigmas que nos rodean, al considerar y analizar las observaciones efectuadas, me encontré de lleno en el dominio de las matemáticas.

La Fundación M. C. Escher se enorgullece de poder acercar la obra de Escher a la Alhambra y a Granada, casi noventa años después de que M. C. Escher pudiera disfrutar de la Alhambra por primera vez.

Es nuestro deseo sincero que el visitante disfrute de las obras que él produjo después de esas visitas.

W. F. Veldhuysen
Presidente de la Fundación M. C. Escher

Ultima modificacion el Jueves 24 de Marzo de 2011 17:36